Descubriendo el mercado de San Blas

En el corazón del barrio bohemio de Cusco, el mercado de San Blas es una verdadera inmersión en la autenticidad andina, un lugar lleno de vida donde se entrelazan la cultura local, los intercambios humanos y la artesanía. Fundado en 1969, este mercado se ha convertido, en sus 56 años de existencia, en una institución tradicional en el corazón de su comunidad. Instalado en una estructura sólida y duradera, hoy en día alberga 150 puestos permanentes, todos ocupados y en funcionamiento.

Un mercado lejos de las multitudes

A diferencia del mercado central de San Pedro, más turístico y a menudo lleno de gente, el mercado de San Blas sigue siendo un lugar mucho más íntimo. Este pequeño mercado, ubicado a pocos pasos de la plaza principal del barrio, atrae tanto a los habitantes locales como a los viajeros curiosos.

Los puestos rebosan de frutas exóticas, quesos artesanales y platos típicos preparados por los propios vecinos.

Una pausa gastronómica

Uno de los grandes encantos del mercado de San Blas son sus puestos de comida local. Por unos pocos soles, pueden disfrutar de un menú completo: sopa tradicional, plato del día y bebida natural. Todo está cocinado en el lugar, en un ambiente familiar. Los clientes comen uno al lado del otro en mesas largas, compartiendo el almuerzo con los propios cusqueños.

Podrán probar, por ejemplo, el ceviche, plato emblemático del Perú, a un precio muy económico. También hay opciones vegetarianas y veganas.
¿Tienen ganas de algo más ligero? Prueben un jugo de fruta fresca, recién exprimido delante de ustedes, o una empanada crujiente y bien rellena. ¿Tienen prisa o prefieren comer mientras pasean? También pueden pedir para llevar.

La artesanía

En el mercado y en las calles cercanas, algunos puestos exhiben el trabajo de artistas y artesanos locales. Joyas de alpaca, cerámicas, tejidos tradicionales, pinturas inspiradas en los paisajes andinos… Es el lugar ideal para comprar un recuerdo hecho a mano y al mismo tiempo apoyar la economía local.
Al conversar con los artesanos, descubrirán la historia de su comunidad, e incluso el origen de su inspiración artística. Estos intercambios hacen que cada objeto tenga aún más valor.

Sin embargo, el mercado de San Blas sigue siendo principalmente conocido por su comida. De hecho, la artesanía es menos abundante aquí que en el mercado de San Pedro.

Viajar de otra manera, tomándose su tiempo

En Escápate Slow Tourism, creemos que un viaje exitoso es aquel que se vive a un ritmo humano, donde uno se toma el tiempo de conocer, sentir, observar.
El mercado de San Blas es un ejemplo perfecto de esos lugares donde la vida fluye más lentamente, pero con mayor intensidad.

Nuestros consejos para visitar de otra manera

Visiten el mercado por la mañana para descubrir los productos frescos y evitar la multitud.
No duden en hablar con los vendedores, incluso si no hablan español perfectamente: el intercambio siempre es bienvenido.
Respeten el lugar, tomen fotos con discreción y consideren comprar algo como muestra de agradecimiento.
Caminen por las calles cercanas, que suelen estar decoradas con murales y arte urbano lleno de color.

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